Una casa impecable y con muchísimo encanto, todo cuidado al detalle, María José es un encanto y siempre estuvo atenta a nuestras necesidades. Fuimos con nuestros dos perros (un pastor alemán y un mestizo pequeño) y no hubo ningún inconveniente. Como preferíamos cama doble, la primera noche estuvimos en una habitación que se nos quedaba un poco pequeña para los 4, pero la segunda noche se quedaba libre la habitación de arriba así que María José nos cambió a esa, preciosa y muy espaciosa, no pudimos estar mejor. El salón compartido es muy agradable, puedes hacer uso de la cafetera y de la cocina aunque nosotros no comimos en casa ningún día. Hemos estado en agosto así que hemos aprovechado para ir a un lago cercano a bañarnos con nuestros peludos. 100% recomendable para unos días de relax y desconexión!
|
